Thursday, April 17, 2008

Threw it all away





I Threw It All Away. Bob Dylan´s Nashville Skyline.

I once held her in my arms,

She said she would always stay.

But I was cruel,

I treated her like a fool,

I threw it all away.

Once I had mountains in the palm of my hand,

And rivers that ran through ev'ry day.

I must have been mad,

I never knew what I had,

Until I threw it all away.

Love is all there is, it makes the world go 'round,

Love and only love, it can't be denied.

No matter what you think about it

You just won't be able to do without it.

Take a tip from one who's tried.

So if you find someone that gives you all of her love,

Take it to your heart, don't let it stray,

For one thing that's certain,

You will surely be a-hurtin',

If you throw it all away.

Wednesday, April 09, 2008

Guillermo Brown



Just William





Me gustaría que hubieses crecido con Guillermo Brown; que los Proscritos hubiesen compartido contigo - a regañadientes- un poco de agua de regaliz, o unas bolas de grosella, o esos caramelos riquísimos llamados ojos de buey.

Desearías poder entrar en el cobertizo, volver a tener heridas en las rodillas y zurcidos los calcetines. Compartirías peleas con Enrique, Douglas, quizá con el Pelirrojo, con quien saldrías de la cuneta abrazado y con arañazos.

Jurarías vengarte de tus hermanos mayores Ethel y Roberto y encontrarías siempre comprensión en las tartas de mamá, una parte de las cuales acabarían, de vez en cuando, en las manos de tu querida Juanita.

El odioso Humbertito Lane, tan estúpidamente pijo y remilgado, sería tu mayor enemigo.



¡Ah! Y siempre tendrías 11 años.


William's spirits sank a little as he approached the gate. He could see through the trees the fat caravan-owner gesticulating at the door.



En el blog del Oráculo Sánchez-Dragó se dice con acierto que existe una sociedad oculta de antiguos Proscritos, que reconocen una misma educación sentimental con un breve intercambio de palabras. Recuerdo el tacto de las hojas de mis libros de Guillermo, porque eran los mismos que leía mi padre de pequeño. A mí llegaron un tanto envejecidos, oldies but goldies.

Simplemente Guillermo Brown, para reconocernos; porque luego ya sé que vendrán los tres mosqueteros, y el Corsario Negro y la estrella misteriosa y la isla del tesoro, y todo lo demás...

Hoy, como cada día, he batallado por el fomento de la lectura, más allá de vender o no más o menos libros.
Tengo claro que la batalla está perdida. No puedes luchar contra la masa. Pedazos de carne con ojos reproduciéndose sin control, cuya único rasgo recordatorio de su condición humana es su capacidad de hablar, que no de hacerse entender. Cuya única misión en la vida es ocupar un sitio en esa gigantesca bola de basura que trata de engullirte, dejándote sin buenos programas de televisión, sin buenos productos en el supermercado o tratando de convertir en imbécil a tu hijo en el colegio.

Y hablo de esa gente con hijos de mirada perdida, los mismos que te dicen que los niños sólo deberían jugar, que no deberían existir exámenes porque todos somos iguales, que a los niños les mandan demasiadas cosas en el colegio o que ya aprenderán cuando sean mayores.

Esos que cuando les preguntas si les leen cuentos a sus hijos en edad infantil o si les compran algún libro de vez en en cuando te contestan impávidos que con lo que hacen en el colegio tienen suficiente, cuando no te dicen: "es que ahora con el ordenador...".

Hay gente que no tiene ni un puto libro en ninguna habitación de su casa. Tienen la gigantesca foto de bodas presidiendo el salón, las fotos de sus hijos, de sus equipos de futbol, la play-la wii-la nintendo- telecable y demás artilugios, las estanterías con el ajuar y hasta los juguetes del perro, y no das crédito cuando ves a sus hijos, insoportablemente maleducados, viendo alelados la televisión, mientras su madre te dice que les chifla Sin-Chan.

Hoy me hizo gracia una mujer de Avilés, no por lo que dijo, que ya es habitual, sino por la seguridad en sí misma, como si lo hubiese visto en el periódico:

"¿Qué ye oh, que no lo sabes?. Tú no te enteras, pero si los libros ya no...vamos, te doy diez años, pero como muchísimo eh. Y yo, bueno, yo te como libros eh... te puedo leer fácil, pues no se decite, tranquilamente 8 o 9 al año pero es que ahora con el ordenador...al mí fíu mándan-i leer La Celestina, por ponete un ejemplo, y no te coge el libru, tsk tsk, val ordenador y te lo lee allí, nun fai falta de andar a cuestes con el libro. Mismamente en la Universidad, no sabes, ya no hay libros, no se quién me lo dijo que andaben tamién con el ordenador pa estudiar..."

Mientras, tres de cada diez niños no terminan la ESO, pero tenemos otro récord Guiness en España por hacer no sé cuántos kilómetros con monedas de un céntimo una detrás de otra, y otro más por hacer lo mismo, pero con monedas de cinco. Vean si no lo creen el blog del hermanísimo.

A veces me pregunto por qué tiene hijos mucha gente, para qué; pero luego piensas: qué van a hacer si no.

Disculpen el arrebato, pero es que de verdad que muchas veces no doy crédito. He visto cosas que jamás creeríais.


¡No os perdáis el video!


Wednesday, April 02, 2008

Lurleen




Lurleen Lumpkin
No niego que alguna vez he pensado en Homer antes de empezar un examen. Y me decía que si semejante tipo tenía una mujer fantástica, unos hijos adorables y una bonita casa, entre otras muchas cosas, la Teoría del Arte no tenía tanta importancia.
Claro que, después, vino Chester J. Lampwick -de inolvidable recuerdo para nosotros tres- a decirnos que no bastaba con ser el creador de Rasca y Pica para vivir en la indigencia.
Pero nunca entendí que Lurleen llegara a cantarle aquello de "mira que yo te comprendo y ella no..." o esa otra de "para conseguir un Homer..." y mucho menos aquella declaración solapada de final caliente: "tómame, Homer..."
Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde.
Este sábado empiezo mis clases de guitarra, sólo para poder cantarte desde la distancia, aunque tú no me pienses, aunque mi voz no te llegue.
Algún día haré como mi hermano y colgaré algún cover en youtube. Me gusta ver cómo la gente libera sus emociones y las entrega al mundo.
Pero hoy te encontré a ti, y para ti es el día, aunque no te conozca.
Cuando te descubrí, recordé a Nick Rivers en Top Secret; y quise abrazarte, con guitarra y todo...
Te llamaré Lurleen...





Monday, March 24, 2008

Fielding y Nancy. Bananas





Es primavera en Velázquez 6


Dice la evolución que detrás de todos nuestros pequeños pasos se encierran grandes objetivos. Que dejamos de comer hojas para poder leerlas para poder dominar el mundo.
En un forzado reduccionismo se podría admitir que, asimismo, dejamos de respirar bajo el agua para poder ahogarnos en ella.
Ha llegado la versión 30.o de la primavera, pero nos ha pillado desprevenidos, como si no la esperáramos en la puerta de casa con las maletas y una sonrisa de hola-por-fin-estoy-aquí.

Tentado estuve de presentarla con corbata y maletín. Se reuniría con nosotros en la mesa de la cocina, e iría sacando papeles, algún que otro dossier e informes, muchos informes, con un análisis detallado de los tres meses que llevamos de año.
Le prepararía un café, y con gesto de disgusto daría un par de palmadas y diría: - venga, coño, un poco de energía, que vamos un poco atrasados con el año Alberto. Contigo estoy contento, Pablo.

En las dos horas siguientes desglosaría los sucesos de los meses por venir:

-"La semana que viene veréis un piso que os gustará en Gijón, a finales de mayo está lo del Sporting(sorbo), tú tendrás un catarro leve, el 27 de abril te raparás...

- Y tengo por aquí lo de las chicas...espera...dónde lo habré puesto, madre mía qué flores...¡Ah, sí!, aquí estaba...
- (...)
-¿Primavera?. (Al unísono).
- Sí, ehm...(mano derecha en la barbilla). De novias...pues aquí no aparece nada...de todos modos ya sabéis que esto es un poco provisional, habrá que ir mejorándolo pero sí, vamos detrás del presupuesto. Sobre todo tú, Alberto..."


En los últimos tiempos vuelvo de vuestros blogs al mío por donde se escapa todo el mundo en el cine: el estrecho y claustrofóbico conducto de ventilación del techo, a veces con ratas, siempre con insectos, sólo falta que alguien empiece a golpear con una escoba desde abajo para localizarme, o aún peor, que empiece el consabido tableteo ametrallando el pasadizo. Tal es así mi actual situación, cuando pienso en que, según la evolución, tan querida a mi adorado Gary Larson y a mi no menos adorado Paul, tenemos un corazón más grande que cuando éramos peces, aunque a veces no sepamos cómo utilizarlo.

Es por eso que brindo con ustedes, queridos todos, por una feliz primavera, que la sangre nos altere más de la cuenta y que, aunque acabemos como Fielding y Nancy, hayamos disfrutado del Amor.

Besos primaverales


Foto: Gary Larson, The Far Side
Video: Bananas, 1971. Woody Allen

Tuesday, March 18, 2008

Who by fire


Who by fire
Y qué si enfilamos los treinta habiendo perdido la cuenta de los veinte, por haberlos vivido tan deprisa.
Y qué si nos vemos más gordos y más calvos y sin la puñetera novela escrita - ya voy- y con ganas de coger un libro cuando nos aburren los bares; y qué si cada vez llegamos más sobrios a la ebria condición, y qué.
Y qué si a veces creemos que ya hemos vivido el amor, y qué si la catarsis nos hizo cenizas.
Como bien se dice en el otro lado del espejo: no puedo vivir sin ti, aun sin haberte conocido.
Recuerdo los partidos en el Chas, los sábados por la mañana. Casi me gustaba tanto como jugar el paseo desde mi casa con el walkman. Aún hoy recuerdo esas sensaciones cuando vuelvo a escuchar esas cintas que hacía de mis viejos vinilos. Es probable que vuelva a ser tan feliz como entonces, cuando la única preocupación era jugar un buen partido, hacer un par de caños y darle goles a Paul Salinas - auténtico goleador, doy fe de ello - , pero de momento lo soy recordándome cantando aquellas canciones y pensando en las chicas que luego veríamos en El Jardín o en el Tik, aunque por lo general no les gustaba cantar, y menos mi música y se difuminaban rápidamente una vez compartidas las alegrías carnales.
¡Ah!, aquella deliciosa disyuntiva entre rollo o salir:
- Entonces: ¿somos novios?
- Vale, pero sin lengua
"I'm looking for someone to change my life.
I'm looking for a miracle in my life.
And if you could see what it's done to me
To lose the the love I knew
Could safely lead me through."
Música: Question, The Moody blues
Photo: Wet Nude, Brett Weston


Saturday, March 08, 2008

Lucas




Este es Lucas.


Lucas nació en una fiesta de cumpleaños, y de todos sus hermanos sólo sobrevivió él, porque si no no sería quien es. Un día le perdí, casi sin darme cuenta, y pocas veces lo pasé tan mal en mi vida, hasta que recibí una carta suya unas semanas después. En ella me decía que para él había sido una decisión muy dura partir así, sin despedirse, pero que era lo mejor, quería ver todas las cosas que le había enseñado aunque no fuera conmigo, y madurar - papá, ya soy mayor - me dijo, viajando.

Luego sonreí al leer que se había hecho un hatillo con un par de trapos y una manzana y que su primer viaje lo había hecho subido en el último vagón del primer tren que encontró, y que ahora estaba por Francia y todo estaba resultando maravilloso.

Su última carta la recibimos en Velázquez 6 hace un tiempo, desde París, donde trabaja de camarero en un local en el viejo Montmartre.


Y bueno, ésta fue la fotografía que nos envió, tomada por una tal Colette, de quien nos habló en las 17 páginas restantes de la carta.

Ah, mon petit Lucas...

Siempre nos quedará París
Música: Jorge Cuervo-Arango, en su última actuación en el Annie Hall Jazz Club.
While my guitar gently sheeps



Tuesday, February 19, 2008

Persistencia retiniana

Persistencia retiniana




Quizá porque no se escuchan ya cascos de caballos en las avenidas; o porque no hay calesas, una de esas palabras que apetece decir.

Sea por la ausencia de tardes de domingo, de fiestas de guardar; o porque empiezan a escasear personas ante las que destocarse. Si algo no perdono del tiempo en que vivimos es que no me hayan dejado llevar sombrero.



Tampoco digo de arrojar las inmundicias por la calle al grito conocido de ¡agua va!. Pienso que necesitaría ciertas comodidades: agua corriente, luz, tocadiscos, coche. No muchas más cosas, lo necesario e imprescindible.



Se me ocurre que quizá 1910 sería un buen año. No veo muchos avances desde entonces y, además, llevaría polainas.



Viene esto al caso por mi singular querencia por épocas pretéritas. Es como la persistencia retiniana; es como todo lo demás.



Me horroriza este tiempo. O me horroriza la vulgaridad.



La semana pasada estuve trabajando en Madrid. Quizá me vaya allí a vivir, aquí no hay nada.

Y echo de menos las patatitas con limón y pimienta. Y los desayunos.



Mi querido Paul sufrió allí la casi transubstanciación de la carne. Algún día intentaré explicaros lo inexplicable, sólo digo que mi memoria no guarda constancia de Paul sangrando por la nariz, excepto cuando le zurro.


Fallida de nuevo la operación salida de Velázquez 6, aprovecharé para tomar una decisión; me apetece irme de aquí, y más si es con mi hermano, si le destinan a la capital.

Aunque esto es como aquel chiste:

- ¿sabes inglés?

- If

Pues eso.

En mi amada Ragtime, el pobre Tateh decide huir con su hijo del Lower East Side, después de encontrarse a su mujer con otro(s).

Pocas veces he visto mayor ternura en una pantalla de cine: un pobre inmigrante ruso, pero con más dignidad que mucha de la gente que conozco. Se me saltan las lágrimas cuando busca protector las manos de su hijo, mientras el comerciante ventea negocio fácil, o quizá sea Randy Newman, o quizá sea mi estado de melancólica nostalgia.


Persistencia retiniana:

"La persistencia retiniana es un fenómeno que hace que cualquier imagen que veamos se grabe en nuestra retina durante un breve instante. Esta característica es la que aprovecha el cine para crear la ilusión de movimiento, mostrando una sucesión de 24 fotografías por segundo. Esa velocidad es suficiente para provocar la ilusión de que que el movimiento es fluido, como si fuese visto de forma natural."

P.D.- Por favor, si no les conmueve este escena, no me lo hagan saber.





Saturday, February 16, 2008

Marketing



¡Viva la Publicidad!

I. Iñigo

Le conocí esta mañana, cuando me desperté un poco más tarde que mi coche; cuando llegué ya me lo habían levantado: 120 euros de multa. Joder. Luego pensé : qué demonios, ya conozco el depósito de Oviedo y Gijón, sólo me queda el de Avilés, tan demodé. Turismo de lujo. Para que luego digan.
Así que fui a sacar dinero. Debí emitir unos improperios importantes, o quizá no le gustó el zarandeo, porque de pronto se abrió la puerta y después de unos segundos logró salir el cajero del cajero. Y yo aún diría más: el cajero del cajero.

El caso es que nos hicimos amigos, y me contó las típicas cosas que la gente se cuenta para conocerse. Es decir, me habló del trabajo.

¿No se conoce mejor a los demás por los libros que no leyeron o la música que nunca escucharon?

Deberíais verle por las mañanas, hecho un pincelín. Al salir, claro, ya pasaron 9 horas, la ropa se arruga, el sudor, etc. Me reí mucho con sus anécdotas, como que era un oasis en la jornada cuando se acercaba al cajero alguna chica guapa -y ni te cuento si lleva escote-, o cuando se acercaba algún indeseable: le encantaba devolverle el recibo del saldo con cinco o diez euros, y verle con la cara desencajada.
- La gente no sabe que existen estos trabajos. No me pagan mucho, pero estoy contento. A veces me dejan quedarme a dormir en el cajero. Es un principio. Además, me llamo Iñigo, cómo-no-voy-a-trabajar-aquí, me espetó dejándome completamente alucinado.
Y es que es un nombre un tanto constreñido, un poco de ascensor, claustrofóbico, vaya.



II. Graciela

" Gracias por el cigarrillo. Pues nada, ¡atchuss!Nací en Nuevo París, un pueblecito de Montevideo. A los 23 vine para acá, después de finalizar mis estudios de Arte. Llevo tres años intentando ahorrar, pretendo irme a París, quiero terminar mi tesis allá. Tengo un par de conocidos. ¿Cómo?, ¡ah!, la tesis. Ja, ja. La tesis. No,no, párate. Es sobre Kiki, ¿vos sabés?Kiki de Montparnasse. Aparte de eso no tengo más que comentar. Cough cough. Acaban de meterme un par de calcetines, tengo laburo. Andate, cough, no, no quiero. Anda tu madre.




III. Valentín
- Ja-ja-no-no, qué va, ni mucho menos-, me dice con suficiencia, como perdonándome la vida, - no es como en Amelie, jeje,- ríe con esa risa de "este mindundi no tiene ni puta idea del valor de mi trabajo".
- Por cierto, tú nunca pasaste por aquí- me susurra acariciando el secador.
-Ehm, ya...
(Ruido de pasos corriendo)


Wednesday, February 13, 2008

l,m,n,o,p,Q...


Ojalá todos fuésemos teleñecos. Quizá nadie tendría una excusa para no sonreír, aunque gente hay que acabaría encontrando alguna.

¿Beberíamos whisky con soda...?

No se pierdan el ruido del ventilador.

Se les quiere.



Thursday, January 31, 2008


One life, one lifetime (Un final posible enajenado). A Paul
Los disparos ensancharon el estrecho callejón a martillazos, pero no llovía, así que el charco había de estar, por fuerza, ensangrentado.
Matellán dio un par de pasos hacia su izquierda y dejó caer su pistola sonriendo nerviosamente. Tiempo atrás, se lo hubiese pensado dos veces antes de descerrejarle dos tiros a nadie, pero tiempo atrás, dice, aún era de día.
El soplo le vino muy de mañana, probablemente de Píriz. Carlota dijo después que recibió una llamada a mediodía: -Aquí Matellán. Estaré en el 6589 un par de horas, pero que sea importante.
Una vez colgó el teléfono, volvió a descolgarlo y salió de la habitación por la escalera de incendios; a la altura del segundo piso perdió el sombrero, que recogió con gran alivio más tarde en el techo de un contenedor de vidrios, y doblada la esquina, tuve que correr para llegar a verle acomodarse en el asiento de atrás de un taxi ya en movimiento.
Una respuesta hosca, a modo de gruñido, desactivó la locuacidad del taxista, que depositó su aburrido fardo tres o cuatro kilómetros más cerca de las afueras, próximo ya a las naves industriales.
El alambre de espino recorriendo los muros olía a privacidad, a sueños enlatados. El frío comenzó a despertarse, y Matellán se subió el cuello de la gabardina mientras sujetaba el cigarrillo con los labios. Parpadeó con un mohín de disgusto cuando el humo penetró en sus ojos y entre lágrimas de picor volvió a mirar impaciente su reloj. - No tardará en salir.
Vaya si la quiso, a quien no le consta; todavía tenía los dedos manchados de tinta de la última carta, que preveía sin respuesta otra vez de nuevo.
Y parece que aún fue ayer. Y parece que aún fue ayer. Y parece que aún fue ayer, sollozaba Matellán con el rostro desencajado, hecho una piltrafa, escondido en las sombras. No hace tanto del viaje a París, de los besos en el Quai du Louvre, del tren nocturno;
- Aún no hace tanto de ti, Maite
Y sin embargo míranos ahora, tan ajenos.
A Matellán comenzó a temblarle la mano cuando vió acercarse una figura de caminar cansino y macuto al hombro, como recién salido de la cárcel. Sacó de su bolsillo derecho tres o cuatro Polaroid, en las que se veía una pareja besándose en el paseo del Muro, subiéndose a una noria en la Semana Negra y tomando una copa en un local de moda. Apretándolas con rabia las dejó caer y sus dedos, sudorosos, deslizaron lentamente el percutor.
No le fue difícil, después de todo, asociar promesas y desvelos, y era evidente la importancia que para aquellas fotografías tenía el recién logrado régimen de tercer grado, que Pevarelo llevaba disfrutando desde hacía seis semanas.
P.D.- Léase Los finales posibles -a novel-, en despertar(es) maravilloso.
P.D.II.- Photo: Frank Horvat. París, 1955. Quai du Louvre

Monday, January 07, 2008





Mind the gap



Haciendo el último esfuerzo del día recogió del suelo el gastado pedazo de tiza e incorporó a su triste almanaque de pared una jornada más sin mucho que contar, tan sólo una línea, y vertical.


Se preguntaba si alguien ahí fuera repararía en su ausencia, o quizá si inspiraría lástima su estado de abandono, suciamente oscuro y mefítico, tan deshilachado todo él como el desastrado jubón que le servía de almohada.


Pero acostado en su catre rememoraba, noche tras noche, antes de caer en el más ligero de los fríos sueños, las sabias palabras de su compañero Paulus, prediciéndole su descenso a los infiernos por mor de su elevado egoísmo:- “Mind the gap between the train and the platform” , le anunciaba su orondo y querido hermano entre trago y trago de cerveza, antes de recoger, las más de las veces con su lengua, la espumilla del bigote. Lo recitaba con una cadencia cercana a la letanía, como en trance, como alejándolo de él. - eres un ser egoísta, egoíísta,no piensas en nadie más salvo en tí mismo. Además, lo he hablado muchas veces con ellas, y están de acuerdo.


Mind the gap. Oh dios mío, así que estaban en lo cierto. Jamás se le comunicó razón alguna que justificara su encierro, y menos en este calabozo frío y tenebroso, como salido del castillo de If, ni estos latigazos ni esta bazofia de comida que ni el mismísimo Oliverio hubiese probado de puños de Fagin.

Decidió en lo sucesivo ennoblecer su mugriento espíritu, tratando de pensar más en los demás, aún a costa de un notable esfuerzo.

Cada día, a la misma hora de luna, una trampilla se abría en la pesada puerta, a través de la cual el carcelero arrojaba una viscosa ración en el mugriento plato del confinado. Pero al marcharse arrastrando sus pesados pies siempre silbaba una melodía que penetraba en los oídos de nuestro antihéroe, que jamás había cruzado palabra con él. Hace poco escuchó con atención cómo se alejaba y descubrió algo familiar en el silbido. Un par de días atrás supo por fín hallar en los confines de su cerebro la misma balada, y lleno de felicidad se levantó saltando y comenzó a reír: ¡era la canción que había leído en Bajo el yugo, la célebre novela de Ivan Vazov, de 1893!.


Había dedicado un tiempo de su vida a leer lo mejor de la literatura búlgara del XIX, a pesar de la furibunda condena del hermanísimo Paulus a sus lecturas, insistentemente masacradas por su verborrea sub iudice, que arrojaba al fuego inquisitorial cualquier clásico anterior a 1960.


Pero hete aquí que, al día siguiente, antes de cerrar de nuevo la trampilla el carcelero escuchó un murmullo proveniente de la celda: - Ognyanov seguirá silbando hasta que derrotemos a los turcos, camarada...


Temblando esperó a que los goznes de la puerta rompieran el tenso silencio sobrevenido, y de pronto unos ojillos emocionados enfocaron su escuálida figura: - Soy Dmitar Koranov, de Levsky.


Desde entonces los latigazos son otros, transcurren entre citas y comentarios sobre las grandes novelas de Pelin, Milev y Hristo Botev, pero duelen menos, quizá también porque a Dmitar se le ablanda el corazón cuando le hablan de su lejano país.


Hoy abrió el cerrojo con mayor vigor que otras veces, y sus ojillos saltaban de felicidad. Aguardó en el umbral de la puerta y desde el fondo del pasadizo se escuchó una voz grave y antipática tronar:

-Tom Baxter, eres libre.


Al despedirnos, Dmitar me devolvió mi pequeño hatillo, y con lágrimas en los ojos me entregó su ejemplar de Bajo el yugo, con una dedicatoria preciosa:


"Para mi camarada Tommy Baxter, con el deseo de que, como Ognyanov, hagas honor a tu destino y nunca dejes de morir por Bulgaria".


Salí de prisión arrastrando los pies y la luz me obligó a usar mis manos de sombrillas, pero muy pronto unos brazos me sostuvieron y me ayudaron a caminar. Era el hermano Paulus , tan orondo como siempre, alegre por verme de nuevo.
- Paulus, salgo menos egoísta, créeme
- Te creeeo
- Anda, llévame a casa, no sé ni cuánto llevo aquí...
- ¿Bromeas?. Dos meses, que llevas sin escribir
- Oh dios mío, por eso 100 personas se caen al año en el metro...
- Por eso, cretino. Mind the gap, always mind the gap...
- Oh...



P.d.- En el coche ví luego el último regalo de Dmitar, en la página 465 de la novela: la tarjeta para salir de la carcel, get out of jail free...

Wednesday, November 07, 2007


Víspera de resplandores
On the floating, shapeless oceans
I did all my best to smile
til your singing eyes and fingers
drew me loving into your eyes.
And you sang "Sail to me, sail to me;
Let me enfold you."
Here I am, here I am waiting to hold you.
Did I dream you dreamed about me?
Were you here when I was full sail?
Now my foolish boat is leaning, broken love lost on your rocks.
For you sang, "Touch me not, touch me not, come back tomorrow."
Oh my heart, oh my heart shies from the sorrow.
I'm as puzzled as a newborn child.
I'm as riddled as the tide.
Should I stand amid the breakers?
Or shall I lie with death my bride?
Hear me sing: "Swim to me, swim to me, let me enfold you."
"Here I am. Here I am, waiting to hold you."
Antes de empezar, la megafonía del estadio comienza a sorberte el corazón.
Imagínenselo en youtube.
Song to the siren. This Mortal Coil

Wednesday, October 24, 2007


EL CAMINO DEL EXCESO
Qué decir de un viaje directo al corazón, si aún sabiendo que tras la esquina nos aguardaba el éxtasis no pudimos contener la expansión.
Qué decir cuando se apagan los focos y te rodean 75000 personas esperando lo mismo que tú, gritándole al viento la banda sonora de tu vida, con la sangre hirviendo.
Qué decir si los hermanos nos abrazamos al verles aparecer haciendo brotar el estanque ante nuestros ojos: nunca un abrazo fue tan infinito.
Pocas veces más de 2000 kilómetros valen dos horas. El sábado en Sevilla se quedaron cortos.
Qué decir...

Wednesday, October 10, 2007







" Desde que vine al mundo, hace relativamente poco tiempo, adoro venir aquí, a mi rincón, donde veo pasar el tiempo poco a poco, sin mucho más quehacer que el ver sucederse los trenes a lo largo del día. No es ésta una estación con glamour, como las que vemos en las películas o leemos en los libros; más bien es como todas: estación de tránsito, desde donde la gente va o adonde la gente llega.
Una vez ví en un libro vaporosas ilustraciones de pinturas donde se adivinaban las mortecinas luces de los trenes entre una niebla muy densa, o quizá era humo, no estoy seguro.
Recuerdo una estampa: de un vagón descendía una mujer joven resguardando su sombrero de los embates del viento y portando una caja en la que se adivinaba otro de esos tocados adquiridos, imagino, en esa boutique de la metrópoli donde monsieur Tournachon - orondo, con mostacho y monóculo- despacha desde hace lustros a las señoritas de sociedad todo tipo de complementos a la última moda.

- Desde luego, miss Nightingale, que no le faltarán pretendientes en sus paseos por la orilla del Sena con este nuevo modelo de la casa Maurice. ¡Antoine!, anótelo en la cuenta de la señorita.

¡Ah!, pero es inútil ver hoy en día nada parecido, ya no existen damas que anuncien su llegada al andén con un espectáculo previo de interminables piernas; ni siquiera se mueven los pliegues de sus vestidos y mucho menos se escuchan el ruido de sus tacones.

Qué vulgaridad, apetece murmurar, y pienso en el pobre enamorado de miss Nightingale, que todos los sábados viene a tomar el té con una bandeja de pastelitos con la esperanza de no ser salvajemente despreciado esta vez. Se desespera por causarle buena impresión a quien quisiera su suegra, mientras de reojo aguarda minuto a minuto ver descender por el pasamanos que se aprecia desde el salón las exquisitas manos con las uñas pintadas de rojo carmesí de la causa de sus desvelos.

- ¡Oh cariño!, es tan adorable, hija mía..., escucha por la noche Ethel, entre bostezos, mientras se alisa el cabello en su tocador, antes de acostarse con su camisón de terciopelo azul...

Sí, es cierto, eso me reprochaban mis hermanos: pretender vivir escondido entre las páginas de un libro, ensimismarme a la luz de la luna mientras ellos jugaban felices y despreocupados a buscar gusanos.
Recuerdo a mis padres moviendo la cabeza con preocupación cuando me veían subido a un árbol oteando el horizonte, pensativo, después de ver una de esas películas en blanco y negro tras el cristal. Yo no podía oír lo que decían, así que disfrutaba imaginando qué sutiles palabras gravitaban en la pantalla, capaces de transformar expresiones en los rostros de los personajes...
Desde hace un par de semanas, cada dos días, viene una hermosa mujer a tomar el tren de las 6. Siempre llega 20 minutos antes, y devora con atención las páginas de un libro amarillo. De vez en cuando el flequillo cae sobre sus ojos, y disfruto viendo cómo se lo recoje sin perder atención.

Y a veces, y siempre lo aguardo con excitación, lee algún párrafo que le hace tomar una expresión maravillosa mientras se inclina para leerlo mejor.


Entonces doy un par de saltos y echo a volar para acercarme a ella. Ayer me miró, pero sigo sin saber cómo podría pedirle que me enseñe a leer... "




Mi pequeña colaboración para la Editorial Aljor, sobre fotografía de (Al) Jorge Cuervo-Arango, el hermanísimo. Espero que les guste. Y quisiera preguntarles qué escrito les sugiere esta imagen.
Fotografía: estación de ferrocarril, gijón-jovellanos




www. fotolog.com/editorialaljor


Monday, August 20, 2007


Viaggio in Italia. (I)

Como bien diría Marta, aún la belleza no había sobrecogido nuestra mirada como habría de suceder a lo largo de los siguientes días.
Sin desmerecer la entrañable dimensión del coqueto aeropuerto santanderino de Maliaño, nuestra atención se centraba por aquel entonces en aproximarnos lentamente al mostrador de ryanair, tras el que estaba nuestro objetivo final: la cautivadora azafata de gafas de pasta que nos dedicó una fantástica sonrisa sospechosamente similar a la de los demás pasajeros.
Una vez aterrizados en Ciampino, el plan de viaje nos tenía reservado un coche de alquiler y un calor sofocante, que lidiamos con las ventanillas del primo de Vesper, un fiat panda que nos habría de llevar a Florencia.
Dedicamos un par de rodeos a familiarizarnos con las señales italianas pero entonces Paul se puso las gafas y decidió que en el plan de viaje no aparecía por ninguna parte Nápoles y que si alguno de los dos tenía aviesas intenciones de ir en contra de la carta magna que lo manifestase abiertamente, por cuanto en el cuaderno de bitácora se estipulaba la expulsión en marcha del vehículo en caso de sedición.
Así pues, tomamos la dirección correcta y sin más contratiempos llegamos a Florencia a las 20:00, después de comprobar cómo se las gastan los italianos en la carretera y lo bien que le sienta a las italianas el volante. Aunque aún desconocemos el porqué de llevar las luces encendidas a pleno sol y la alergia a los intermitentes.
En este viaje descubrimos un nuevo compañero de aventuras: Virgin radio, y a la altura del lago Trasimeno nos enamoramos de Valeria Rossi y nos pasamos el resto de los días cantando dammi tre parole: sole, cuore, amore.
La llegada a Florencia vino - nunca mejor dicho- precedida de un casi volantazo a la altura de la salida hacia Chianti, pero nos sobrepusimos y convinimos en la necesidad de una buena ducha antes de mojar el gaznate.
Entramos como cuchillo en mantequilla en la ciudad y no olvidaremos nunca aquella motorista detenida en el semáforo que, si no me equivoco, fue la primera italiana que detuvieron nuestras retinas. Entonces vimos el Ponte Vecchio de fondo y giramos por la Biblioteca rumbo al hotel. Aparcamos en una callejuela y tras doblar un par de esquinas nos topamos con el fastuoso Duomo. Aquel pudo ser el inicio del viaje, la primera vez que tomábamos conciencia de lo que suponía estar en Italia.
El hotel estaba apenas a dos cuadras, en Piazza della Annunziata, por ende una de las primeras plazas del Renacimiento, un lugar delicioso, junto al Hospital de los Inocentes de Brunelleschi, para asomarse a la ventana recién duchado.





Una vez aseados fuimos directos a la plaza del Duomo y no fue hasta pasado un largo rato que comenzamos a asumir el lugar en el que estábamos, sorprendidos del fantástico ambiente que se respiraba. Cenamos a los pies de la catedral, en la terraza de un restaurante donde nos atendió un simpático camarero florentino que nos brindó una de las anécdotas del viaje al preguntarle por sitios para salir. Debió entendernos mal, porque de pronto se le iluminaron los ojillos y, cerciorándose de que no le oía nadie, se inclinó ligeramente y nos habló entre susurros de un lugar maravilloso donde las más hermosas mujeres caían del cielo rendidas a nuestros brazos.

Viendo nuestras sonrisas se acercó todavía más y, entre susurros, comenzó a recitar las bondades de rumanas, croatas, albanesas, ucranianas, lituanas: parecía emerger su figura como el Tito de los lupanares. Entonces le preguntamos inocentemente si había que pagar e irguiéndose como un resorte de juguete juntó los dedos de esa forma tan italiana y pronunció a viva voz aquellas palabras memorables: -Dove!Le putti???

En fin, acabada la cena, tomamos nuestras carteras Curin y dándole gracias a nuestro camarero dimos un paseo por Florencia. Acabamos tomando una posh- copa en un sitio de postín junto al Palazzo Strozzi, cobrada por una florentina tan hermosa como imbécil, y después de observar con nuestras habituales ráfagas de ácido sarcasmo aquella feria de vanidades nos dirigimos de nuevo al Duomo, donde la atmósfera era mucho más terrenal y menos envarada y encallamos en nuestro lugar favorito de Firenze: el bar del Duomo, un lugar perfecto de donde debimos llevarnos un par de camisetas, bro.

Antes de ir a la cama nos detuvimos frente al Baptisterio, y nos sentamos a sus pies dispuestos a asimilar la fachada de la catedral, mientras veíamos a Aaaandrés recorriendo las escaleras dispuesto a hablar hasta con las esculturas de la portada.

De camino al hotel Andy y yo perdimos a Paul, extenuado por su insomnio voluntario del viernes y ya entre las sábanas, y sin ganas de dormir encontramos el Beboop, un pequeño bar con música en directo. No dudamos en bajar las escaleras y nos tomamos más cervezas memorables mientras escuchábamos versiones de Clapton, Dylan, etc.





Me parecía estar viviendo un sueño: tomábamos cervezas en el sótano de un bar de Florencia escuchando un concierto en directo. Decidí que aquello se podía mejorar y en vista de que nuestro cantante oficial (Andrew) no se atrevía, decidí subirme al escenario a cantar, después de hacerme invitar, claro.
Y así fue como Tom Baxter se convirtió por un rato en improvisado cantante ante el estupor de Andrés, que no daba crédito: he de decir que luego me felicitó profusamente - joder, increíble - dijo, entre los aplausos de la concurrencia.
Fueron un par de canciones de los Beatles, cómo no, pero recuerdo cantar el último tema, The End, lleno de felicidad y sonriendo, mientras pensaba que no había una mejor manera de cerrar nuestro primer día en Italia: con Andrés y Pablo.

And in the end, the love you take
is equal to the love
you make...


P.D.- En el próximo número: Stage II. Viareggio- Pisa- Madama Butterfly









Wednesday, August 08, 2007



Sole, cuore, amore


Fue hace varios varios meses cuando se me traspapeló aquel escrito que había comenzado después de ver El Viaje de Chihiro.
Fue una de tus últimas herencias antes de ir inclinándose poco a poco tus cimientos. De hecho cuando te recuerdo pierdo mi verticalidad y chapurreo un maravilloso dialecto toscano.
En fin, entre las muchas cosas que debo agradecerte la primera es haberme liberado de mis prejuicios: sin ellos se crece como la espuma. No se cómo pagarte poder tener que acordarme de tí.

Siendo sincero, no me he sentido como un viajero decimonónico en Italia, porque no soy Goethe, porque había más gente que entonces, porque no fuimos a ver las catacumbas. Pero aún así, ha sido el viaje de mi vida. Y han sido tantas las vivencias que tendré que publicarlas en sucesivos blogs. Digamos que éste es el prólogo, y sabe sospechosamente igual que la tercera copa de ron que coloco sobre mi mesa.

Bien, las guías de viaje dirían: "Italia es un país de contrastes", dios mío, de quien será esta frase...
Obviando el hecho de que entre los escenarios que manejo para conocerte figura por encima de todos la sección de viajes de cualquier biblioteca municipal, he de decir que jamás mis ojos han visto tanta belleza junta.
Así que, mientras preparamos las fotos del viaje, déjenme prevenirles brevemente acerca de lo que encontrarán en los próximos números de tommy baxter: duomos, baptisterios, capos alfredos, sarah sad-eyes of the Signoria, chilenas, rigolettos, madamas butterflies, el bar de la plaza del duomo, siena, escaleras, pinturas, arquitecturas, esculturas, más esculturas, cajeros y más cajeros, carreteras toscanas y virgin radio,Lucca, Valeria Rossi...Y Roma...

Y digo Chihiro porque a veces, cuando llegamos a otro lugar, y no diré cuando "conocemos otras culturas", cuando vemos y conocemos gente pensamos que son como nosotros sólo que dicen te quiero en su idioma, y es como si también nosotros perdiéramos aunque sólo sea un poco nuestra identidad y por unos días seamos también italianos, ingleses, alemanes, belgas, portugueses, franceses, austriacos...

Y cuando vuelves a tu casa es imposible ver el mundo de la misma forma...






Tuesday, June 26, 2007


Queen Jane Approximately
¿Cuál es la canción que más veces has escuchado en tu vida?. No podría saberlo. Pero, muy probablemente, es suya.
Quizá Blowin´, quizá Don´t think twice, puede que Mr. Tambourine man. Who cares, “When you got nothing, you got nothing to lose.”
Qué debe significar ser Bob Dylan. I mean: te levantas un día por la mañana y eres Bob Dylan.
Lately estoy cumpliendo un viejo sueño: tocar la guitarra de vez en cuando. Adoro los preliminares; abro su funda como si fuera un cofre y ella me abraza con ternura, mi pobre Gibson Epiphone, somnolienta ella cuando empiezo a rasgar sus cuerdas, ya dormida antes de enchufarla al ampli. Me va a costar entenderla. En ese tiempo, Bob hubiera escrito un par de temas. Quizá algún día pueda cantarme algo suyo, quizá mi canción favorita este mes:
That you're tired of yourself and all of your creations
And you want somebody you don't have to speak to
Won't you come see me, Queen Jane?
Lo bueno de Bob es cuando no brotan tus palabras: when you´re happy, when you´re blue, necesitamos fijar esos momentos para verlos con perspectiva, o para sentirlos con más intensidad...
Por eso, y otras cosas, no me cansaré nunca de escucharle.
Thank you, Bob
P.D.- Que no le digan que comparte honores con un cineasta sobrevalorado, y menos aún que en la terna había un cocinero. Oh my God!!
P.D II.- Después de esto sobran las explicaciones de porqué llevo un mes sin escribir nada

Saturday, April 28, 2007



El regreso de Tom Baxter
El famoso explorador Mr. Baxter y su inseparable compañero Berlioz - a partir de ahora disponible en fotografías- recién han regresado sanos y salvos de su exitoso periplo por tierras lejanas, una prolongada ausencia que han sobrellevado mal que bien los numerosos y fieles lectores de esta coqueta bitácora internauta.
En efecto, hace ya dos largos meses, allá por el 10 de Abril, se publicó el último boletín. Se han recibido en redacción una gran cantidad de cartas de lectores decepcionados preguntándose el porqué de tan injustificada vagancia, y el porqué de la baja calidad de los últimos números.
Publicamos una de ellas, enviada por la señorita Gómez Jurado, de Toledo:
"¿Hola?. ¿Esto-toy ya en antena?. He bajado el emule para escribiros más rápido. Ehm, yo quería primero felicitarles por la revista. Estoy suscrita a El Club de los Imposibles desde hace un par de años y bueno, es la primera vez que les escribo. El otro día cumplí un año con mi novio, Andrés. Quería saludarle desde aquí: Hola princesín, que sepas que todo pasó ya, sabes que te quiero a tí y a nadie más, pero no me gusta verte celoso. Vaya, que te quiero, tontorrón.
Pues eso, que lo de la revista, pues, no entiendo que pase tanto tiempo sin postear, sobre todo porque no os demoráis en cobrar cada semana, aunque no publiquéis.
Y bueno, también quería decir que espero que los ultimos blogs sean una especie de carrerilla para escribir algo decente, porque la verdad es que son bastante lamentables. Más bien diría pobres. El último decente creo que fue el de Abelardo Morel, el fotógrafo de la cámara oscura. De todos modos yo me apunté por los relatos, y quisiera más, del tipo de Despídete, por ejemplo, o Iria Noriega. Esos son los mejores. Lo único bueno de todo esto es que al menos tenemos Comogastopapelesrecordándote, que oye, a veces se deja leer.
Bueno, pues nada más, espero que todo vuelva a ser como antes, porque sólo os queda reponer Verano azul. Un saludo"
Quisiéramos agradecer a los lectores vuestra sinceridad, y os adelantamos que la publicación ha sido adquirida por un grupo indio, Aixa Inc., que ya ha empezado a tomar cartas en el asunto.
El regreso de Tommy Baxter nos ha pillado a todos de sorpresa, nuestros próximos números versarán sobre London, películas, London, música, León, palabras, caramelos de Jolly y un montón de cosas más.
Pero ahora tendremos que ir a buscarle, desde que llegó no dice otra cosa:
- ¿Donde hay un Starbucks? ¿Dónde hay... Starbucks...?
BSO: Oh Mandy. The Spinto Band

Saturday, February 10, 2007


I'm Going to Sit Right Down and Write Myself a Letter



I'm gonna sit right down and write myself a letter
And make believe it came from you

I'm gonna write words oh so sweet
They're gonna knock me off my feet
A lotta kisses on the bottom
I'll be glad I got 'em

I'm gonna smile and say: "I hope you're feeling better"
And close with love the way you do
I'm gonna sit (right) down and write myself a letter
(And make believe it came, though I know it's not the same)
And (I'll) make believe (that) it came from you

Friday, January 26, 2007






A veces, cuando era pequeño, me despertaba en la cama del revés, con los pies en la almohada, y entonces el mundo volteaba y era angustioso ir palpando desesperadamente la pared buscando el interruptor, que nunca encontraba, y era todavía más penoso cuando me levantaba con ganas de ir al baño porque entonces me acurrucaba en un rincón y acababa con el mono empapado llorando de miedo hasta que venían a buscarme y entonces se hacía la luz.

Y no quisiera decir con esto que a veces es bueno que iluminen tu mundo.

Que también.

Photo: Paul Caponigro